12 enero, 2016 Social Media

Yo soy la marca

Marca y famoso. Un binomio casi tan antiguo como el mundo. De hecho, hay estudios que afirman que los gladiadores más importantes del Imperio romano promocionaban productos durante sus combates en la arena.

Que un personaje popular se relacione con una empresa es sinónimo de incremento en las ventas. Recuerda el experto en marketing José Manuel Gómez-Zorrilla en un artículo que para que una marca se coloque en lo que se llama short list, aquella lista de empresas que el cliente tiene en la cabeza a la hora de comprar, esta es sin duda una de las mejores opciones, ya que se consigue una gran repercusión mediática. Y es que como hemos contado en WIMIT, las marcas intentan siempre ser un referente de su sector.

Sin embargo, dice Gómez-Zorrilla que es importante que los valores que se quieren vender (seguridad, innovación o fiabilidad) estén también presentes en el personaje que promociona el producto, para que el cliente asocie ambos.

Es tal el éxito de este método de promoción que incluso muchos famosos han decidido sacar su propia línea de productos. Según datos de la Asociación de Comercializadores de la Industria de las Licencias (LIMA, en sus siglas en inglés) que recoge El País, en el 2014 se vendieron productos patrocinados por celebridades por valor de 3.000 millones de euros.

Aunque el secretismo sobre las cifras que se mueven en el sector es total, sí que se conocen detalles de determinados contratos. Es el caso del que tiene firmado Michael Jordan con Nike. Cuenta Thiago Ferrer en el diario El País que tan solo en el 2014 este exjugador ganó cien millones de dólares por patrocinar unas zapatillas. Lo mismo sucede con también baloncestista LeBron James, quien gracias a un acuerdo con la misma firma deportiva se embolsará, mientras siga en la NBA, cuatrocientos millones de dólares por promocionar otra línea de zapatos con su nombre.

Cifras de vértigo, pero que teniendo en cuenta el volumen de ventas, son rentables, ya que uno de cada dos pares de zapatillas de baloncesto que se venden en Estados Unidos son de la marca Jordan, lo que supone más de dos mil millones de dólares anuales.

Sin embargo, también existen riesgos. Y es que la vida privada del famoso puede repercutir en la imagen de la empresa. Si no que se lo cuenten al golfista Tiger Woods. Tras la firma del contrato con Nike, esta empresa recuperó el 57% de su inversión tan solo con la venta de pelotas de golf. Sin embargo, tras los escándalos de infidelidades, relaciones con prostitutas y violencia, las acciones de sus patrocinadores perdieron entre cinco mil y doce mil millones de dólares de su valor.

Otro ejemplo muy recordado es el Kate Moss, que se quedó sin contrato tras aparecer en un video consumiendo cocaína. En tan solo unos días, la firma de ropa H&M rompió su relación con la modelo para que no se les asociase de ninguna forma.

Y es que aunque los beneficios son altos, los riesgos también lo son. Por eso, muchas empresas se niegan a utilizar a famosos para promocionar sus marcas.

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