18 noviembre, 2015 Social Media

¿Cuándo le doy un móvil a mi hijo?

Estamos rodeados de tecnología y nuestros hijos no son ajenos a este mundo. Ahí es donde el móvil juega un papel fundamental. Pero la duda es: ¿a partir de qué edad deben tener el suyo propio?

Existen diferentes criterios a la hora de tomar la decisión, pero uno de los más importantes es la madurez del niño. En general, si nuestro hijo de 12 ó 13 años lleva una vida ordenada y respeta las normas de convivencia en las relaciones sociales, está capacitado para tener su propio ‘smartphone’.

Está claro que no podemos cerrar las puertas ante una realidad absoluta: estamos conectados a la tecnología de una u otra forma. Y los jóvenes son un “target” perfecto para este tipo de productos. Ellos son una fuente inagotable de aprender y consumir. Y la tecnología, en este caso los teléfonos móviles,  les llama poderosamente la atención.

El móvil es también la herramienta por excelencia de inclusión social, ya que es la forma más utilizada por los adolescentes para compartir experiencias. Y, por supuesto, el acceso a Internet, fuente fundamental de información, una ventana al mundo que se ha convertido en punto de referencia imprescindible para el día a día.

Debemos tener en cuenta además las ventajas que su uso representa, tanto para él como para sus padres. Gracias al móvil podremos tener localizado a nuestro hijo en todo momento y no solo mediante la intrusiva forma de llamarle para preguntárselo (aunque ambién existen aplicaciones que permiten consultar su geolocalización en tiempo real, sin necesidad de interactuar con él).

En cambio, debemos tener en cuenta los peligros e inconvenientes que puede comportar. Pueden darse casos de excesiva adicción que puede llevar al distanciamiento, no solo con los propios padres sino del el entorno más cercano. Por esa razón en WIMIT creemos que fundamental poner límites al uso del móvil, limitando su tiempo de uso, restringiéndolo a unos periodos determinados y desconectándolo a una hora predeterminada. Es importante, por ejemplo, que no se lo lleven a la cama. Necesitan dormir con tranquilidad y tenerlo cerca puede causarles ansiedad.

Y lo más importante, predicar con el ejemplo. Sabemos que es difícil porque somos los primeros adictos a esta tecnología, pero los padres deben dejar de lado el móvil al llegar a casa. Usarlo de forma compulsiva solo implicará que ellos hagan lo mismo.

Es necesario tener claro que, si nuestro hijo va a tener móvil, es nuestra tarea realizar un control de su uso de la forma menos intrusiva posible, pero dejándole claras las pautas que van a regir su uso.

 

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