17 agosto, 2016 Social Media

Cómo las redes sociales modifican nuestro cerebro

Quién no ha tenido la sensación de sentirse “enganchado” a las Redes Sociales. Prácticamente le dedicamos todos los días parte de nuestro tiempo (en mayor o menor medida) a revisar nuestro perfil personal o profesional de alguna de nuestras Redes Sociales. Y normalmente no tenemos solo una, sino que disponemos de varias y podemos dedicar una buena parte del día a éstas, dejando de lado (si no trabajamos profesionalmente en ellas) a nuestras obligaciones diarias.

Pero… ¿Es cierto esto? ¿A qué se debe? En el encuentro de especialistas en neurología “Redes III” celebrado hace unos meses en Madrid (organizado por la compañía biomédica Pfizer) se dieron cita un gran número de psiquiatras y una de las conclusiones que se sacaron de ella fue que el uso de las Redes Sociales crea adicción pero que también posee numerosos efectos positivos sobre el cerebro.

El  cerebro tiene la suficiente plasticidad como para adaptarse a los nuevos retos que supone el manejo de las  Redes Sociales como Facebook, Twitter Youtube. Este no para de aprender y comprender el entorno en el que convive. Somos verdaderas esponjas de absorción de información. Por lo que, independientemente de las características que puedan contener las Redes Sociales, estas nos pueden ofrecer interesantes puntos favorables en el aprendizaje del cerebro, así como el  desarrollo de nuevas conexiones cerebrales y la creación de nuevos métodos de aprendizaje.

Pedro Bermejo, presidente de la Asociación Española de Neuroeconomía, destaca cómo aprenden los nativos digitales: Los nativos digitales son capaces de hacer varias tareas a la vez con mejor resultado y son más rápidos buscando información para dar respuesta a preguntas concretas”. Sin embargo, estos tienen mayor dificultad a la hora de discernir entre fuentes de información fiables: “Le dan más importancia a la información que captan de sus amigos y conocidos, y menos a las páginas web oficiales y más fiables”.

El resultado de estos estudios presenta que el desarrollo de nuevas conexiones neuronales y la creación de nuevos métodos de aprendizaje son algunas de sus ventajas, mientras que la adicción que pueden provocar es su mayor inconveniente.

Como decimos, los especialistas advierten que las redes sociales y el ámbito digital (smarthphones, internet, juegos…) pueden provocar cierta adicción ya que parte del procesamiento cerebral de las redes sociales tiene lugar en los circuitos relacionados con las recompensas, por lo que su uso descontrolado podría asociarse a algunos trastornos psiquiátricos como las adicciones. También influyen en la pérdida de concentración, de prestar atención y de leer y escribir textos largos. Así que los científicos están descubriendo cómo aprovechar estas nuevas formas de interacción.

Analizar a las Redes Sociales desde el punto de vista médico o desde su perspectiva biológica demuestra que las mismas provocan cambios en los neurotransmisores como la oxitocina, la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la testosterona y el cortisol.

Esto significa que mayores niveles de oxitocina estaría relacionado con una mayor acción de compras e inversión y una mayor influencia de la familia y la pareja.

La adrenalina que se libera puntualmente en el uso de Redes Sociales estaría vinculada con la agresividad en armonía con la dopamina que se libera cuando se recibe un “like”. De esta manera se activan los centros de recompensa y se incrementa la sensación de felicidad.

Es por ello que a través de las Redes Sociales se pueden llegar a percibir como más positivos algunos productos. En tal sentido, el aumento de la serotonina podría modificar los comportamientos sociales hacia un carácter más introvertido y la prioridad de los intereses individuales frente a los de grupo.

Por otro lado, altos niveles de testosterona se vinculan con una menor tendencia a establecer nuevas amistades en Facebook (por ejemplo) y el cortisol tendría impacto en la fidelidad a las amistades.

Como conclusión, el doctor Bermejo señala “Aunque es muy difícil realizar predicciones en este tema, parece claro que nuestro cerebro se adaptará a tener una gran cantidad de información disponible con la que poder trabajar y cada vez será menos necesario almacenar información. Por ello, se prevé que las áreas de memoria de trabajo para manejar varios datos a la vez se ampliarán en detrimento de aquellas regiones cerebrales que utilizamos para memorizar a largo plazo”.

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